¿ Definir quién soy ?


Eso me lo preguntó un día un amigo querido y yo no supe qué responder .Me decía que no pensara en mi nombre, ni en mi familia, ni en mi trabajo ni en la manera en que ocupaba yo los días…sino en mi, en mis adentros…en mi persona y que tratara de respondérmelo sinceramente.
¿ responder “tamaña” pregunta?
¿ verdad que está difícil?
A partir de ahí se inició un proceso que terminaré posiblemente el día que con la muerte me despida de esta vida. Y en esas estoy…cada día tratando de averiguar de dónde vengo, qué me mueve y qué me sostiene.

Haciendo este trabajo de “El Salón de Belleza” he puesto a mis queridas retratadas a decirme con tres palabras cómo creen ellas que son.
Empecemos por ahí y hagamos lo mismo:
Soy rebelde, apasionada, dispersa.
Si pudiera agregar otra palabra pondría también “librepensadora”.

Creo en el amor

Creo en el Amor. Es mi única religión y mi Dios-Diosa. Cuando he pasado momentos duros le he rezado a él con devoción y no me ha fallado. Siempre que lo he necesitado él a acudido a mi. Nunca me ha dejado sola y siempre me alentó para poder ver esperanza aún cuando la oscuridad parecía que dominaba mis espacios.

No hay nada que me entusiasme más que la vida. Y de la vida: la gente y el amor en todas sus manifestaciones. Lo que más interesa es lo que la gente es y lo que hace, lo que crea, lo que construye, lo que destruye , lo que transforma y lo que sueña, las convulsas relaciones, lo que está detrás de todos los actos, pero más que nada la armonía y la belleza que producen los encuentros compasivos, respetuosos, la fascinación del abrazo de biografías distintas, las relaciones que establecemos las personas, no importa cuánto duren. Puedo también decir que me fascinan los ojos, el pelo, la piel, las manos, las voces de la gente, sus caras, sus movimientos, sus historias y por ello: las imágenes que de ella y lo que hace me quedan en los ojos, y las palabras que dicen y le retratan su mundo interior. Imagino esa es la razón por la que siempre me ha gustado tomar fotos a la gente.

Más que fotógrafa, soy observadora de personas.

Realmente, más que fotógrafa: yo soy observadora de personas.
 También me gusta escribir, cosa que hago diariamente compartiendo mucho por el correo electrónico que es mi herramienta preferida de comunicación , he publicado esporádicamente algunos artículos en periódicos y revistas y tengo algo de poesía y otras cosas guardadas aún. En el 2005 estuve trabajando en  el  semanario virtual costarricense  informa-tico. Allí colaboré  en las secciones  de cultura y sociedad, ayudé por un tiempo a coordinar la sección de opinión y con el diagramado y la inclusión de fotografías. ( www.informa-tico.com )
Ahora estoy tratando de levantar un proyecto personal, una revista que he llamado  Por la boca vive el pez, que en estos días ha comenzado como bitácora, pero pronto tendrá formato de revista. ( http://porlaboca.blogspot.com )

Me apasiona la historia, el arte, la cultura, lo que ha creado y sigue creando la humanidad. Mis pasatiempos favoritos son ver noticias, leer revistas, el cine, la actualidad. Vivo rodeada de imágenes y palabras, es lo que más me estimula. Y en ese sentido todo me sirve. No discrimino. Me provoca lo que veo en la calle, las portadas de los libros, la publicidad, la televisión, las artes plásticas, incluso lo que me choca y me duele, asomarme por cualquier ventana, leo muchos periódicos y me encanta cuando los discos traen las letras de las canciones, me gusta leerlas antes de oírlas. Me intriga a veces incluso lo sórdido. Soy muy curiosa. Todo lo que me lleve a lugares distintos, a ver la vida con ojos distintos me encanta. No puedo vivir con nada quieto ni establecido. Ni cuando voy al supermercado recorro siempre de igual manera los pasillos. Soy muy infiel a las marcas. Cuando veo un producto nuevo con un empaque bonito me gusta probarlo. Valoro cuando la gente hace las cosas con dedicación, incluso a ese nivel.

El eterno conflicto de la dispersión

Me enamoran y entusiasman tantas cosas que me ha sido imposible seguir disciplinada un solo camino. De tantos caminitos delgados y enredados me he ido creando un propio camino ancho y polvoriento lleno de altibajos, montañitas, subidas y bajadas por donde ando la mayor parte del tiempo contenta pero siempre llena de incertidumbres y preguntas sin saber claramente para dónde voy ni qué voy a encontrar en la próxima curva. Me cocino diariamente dentro de un verdadero “arroz con mango”. En el pasado eso me angustiaba mucho ¿ qué voy a hacer con mi vida? ¿ cuál es mi propósito? ¿ por qué no soy más responsable? ¿ más formal? ¿ por qué empiezo tantas cosas y luego las dejo botadas? Y es porque trataba de encasillarme en una sola cosa, pero la verdad…eso es imposible. No soporto lo que me aburre, no soporto los compromisos y me cuesta mucho cumplir con las agendas. No quepo cómodamente en ningún lado y al mismo tiempo quepo en muchos y por eso mejor pellizco de todas partes lo mejor que pueda. Aclaro que no creo que eso sea cualidad, podría ser más bien un defecto, pero he aprendido a aceptarme así y además y lo más importante: a perdonarme. Solo que llegar a esta conclusión ha sido tarea larga. He tenido que sufrir mucho para entenderlo.
Cada día hago mayores esfuerzos para practicar la compasión, incluso con las personas que siento que hacen cosas terribles, están equivocadas y lo más difícil: conmigo misma.

La Escuela de la vida ( y de la muerte)

Mi madre: Gennie.
Hija de Alejandro y de Julita
(18-09-38 / 07-08-88)
Madre de: Manuel, Lucía, Camilo, Julia e Inti Ardón Morera.

He vivido grandes dolores en la vida: la muerte de dos de las personas que más me han amado y más he amado en la vida: mi madre ( Gennie Morera) y quien fuera mi marido ( Víctor Vega) , el padre de mi hijo ( Carlos Luis) , mi compañero del alma durante los últimos quince años. Esas muertes las traigo colgadas en el pecho todo el tiempo. Ambos duelos los sigo viviendo aún de manera diferente. Las despedidas de esas personas tan importantes para mi, en vez de insuflarme ausencias me han llenado de vida, me han enseñado a amar más cada instante, a aprender a ver mis propios tropiezos y torpezas con un poco de sentido del humor, a desarrollar mi capacidad de tolerancia con respecto a los errores ajenos, pero sobre todo me mostraron lo más maravilloso: que nada es tan importante como a veces lo creemos, que nuestro paso por la vida es solo una pequeñita parte del trayecto total, y además: que sé amar, que sé perdonar y que solo por eso merece la pena vivirse una vida como la mía o como cualquier otra y mantener la confianza en que nuevos amores guarda para mi el futuro. No me he enamorado muchas veces, pero cuando lo he hecho voy hasta el fondo, el final, lo vivo plena y apasionadamente. Algunos ( pocos) sabrán de qué hablo.

Con la muerte de nuestra madre, mis hermanos, hermanas y yo nos unimos más en muchos sentidos. Con la muerte de Víctor encontré un nuevo espacio para disfrutar con mi hijo de esta “mini-familia” que nos quedó y el doloroso proceso de la enfermedad y la despedida me trajo de regalo relaciones maravillosas que espero nunca perder en el camino, ( Yamileth, la muchacha que nos ayuda en la casa ) Ana Cristina ( otra esposa de Víctor) Sebastián ( el hijo de ambos) y Daniela ( su esposa), quienes acaban de sufrir la pérdida de sus dos gemelitas: Luciana e Isabella, que no pudieron vivir más de un día con nosotros. De nuevo la muerte para recordarnos que estamos vivos y vivas y que tenemos que seguir adelante, aprendiendo, pase lo que pase.

También me duelen otras muertes: algunas dolorosas despedidas, la muerte de sueños no concretados y a los que he tenido que renunciar, la muerte de algunas fantasías y espejismos, el aterrizaje forzoso de algunas ánsias urgentes y la caída de banderas, monumentos y derroteros. Pero gracias a eso empiezo al fin a entender que cada cosa que vivo tiene un propósito y me ha sido regalada para que de ella aprenda una lección que me hará mejor y me hará crecer.

El Salón de Belleza

Con este “Salón de Belleza”, proyecto largamente soñado y acariciado por años y años, primero como libro, luego como exposición …que por ahora no es más que una muestra en internet, solo trato de recordar que toda vida es importante, que toda vida merece la pena ser vivida, que toda experiencia es importante y rica, y que el solo hecho de haber tenido la oportunidad de pasar por este mundo merece celebrarse.

Quiero agradecer junto a todas las mujeres retratadas la maravillosa oportunidad que hemos tenido de conocernos, de compartir, de vivir y de seguir adelante. Todas las que están acá han sido parte de mi vida en algún momento, de alguna manera. Nunca he llamado a ninguna desconocida para integrarla al Salón. Quisá por eso la muestra es sociológicamente incompleta….pero..estoy segura irá creciendo de manera natural y reflejando más diversidad. Con ellas quiero hacer un ramo de flores de colores que alegre un poco a quien lo mire. No espero más que eso y pienso seguir trabajando de floristera construyendo nuevos y más coloridos ramos proximamente.
Alguna gente me ha propuesto hacer “La Barbería”, como la llamó un amigo. Quizá eso se haga, pero “primero las damas”…en todo caso, si me enamoro de las retratadas, imagínense el problema si me termino enamorando de los retratados. Eso si sería complicado…igual sé que me daría pena estarles diciendo “te ves bellísimo”, “ qué guapo”, “estás divino”, como si les he podido estar diciendo a ellas cuando les tomo fotos. No es tan fácil. Créanme.

Si después de ver los retratos y las palabras que los acompañan, queda en quien observa una sonrisa me daré por satisfecha, pero si logro enamorar a la gente de ellas como yo misma me he podido enamorar, alcanzaré uno de mis sueños. Si podemos enamorarnos de cada una de las personas que nos atrevemos a ver con respeto, con compasión, con generosidad…ya estaremos avanzando muchísimo en el necesario proceso de enamorarnos de nosotros mismos, requisito indispensable para poder amar y ser amados. ¿Y a qué otra cosa vinimos al mundo?
En estos días me he dado cuenta, al fin y después de años, por qué me ha entusiasmado tanto este trabajo. Lo más posible es que buscando la belleza en tantas mujeres que quiero, admiro y respeto, estaba buscando mi propia belleza, esa que tantas veces he subvalorado y me ha obsesionado hasta el fondo del dolor…creo que por ahí anda la respuesta. Y por ahí el mismo hecho de que no haya autorretrato mío todavía en la colección. No me lo he hecho. Aún no sé si lo haré. Alguna gente me lo ha pedido…otra ha entendido por qué no lo tengo aún.

En muchas cosas soy como estas bellas . En otras cosas, ellas son muy diferentes a mi Ahí es cuando salta la maravilla de la peculiaridad, de lo diferente, de lo especial de cada una, de lo bello que muestran, lo que siento que nos ayuda a rectificar nuestra percepción de las cosas ante el espejo, a reflexionar sobre cosas que no habíamos tomado en cuenta o no habíamos entendido.

Proponerlas a ellas como modelos de belleza no es más que plantear un ejercicio colectivo de autoestima, autovaloración y revaloración de la armonía presente en lo diverso. Intento que entendamos mejor a la hermana, a la madre, a la vecina, a la amiga, a la desconocida, a esa misma que ante el espejo, todos los días no se cree bella , no se siente bella y desea poderse mirar de otro modo en el espejo.

Para ser yo, he de ser otra, salir de mi, buscarme entre las otras.

Hay una frase de Octavio Paz que es como mi “biblia” personal:

“para ser yo he de ser otro,
salir de mi, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros, que me dan plena existencia”

Esa es mi idea de vida y por eso este trabajo es tan importante para mi. Quizá lo que siento he hecho profesionalmente con más dedicación.

Vivir creando puentes, desarrollando complicidades.

Vivir la vida junto a la gente. Aprender de los demás. Compartir. Y nada me hace más felíz que tender puentes, crear alianzas y desarrollar complicidades. De chiquilla quería ser periodista, a la larga terminé siendo algo así: comunicadora. Comunicar, enviar mensajes, repartir cartas y textos que creo interesantes….me he pasado la vida tratando de comunicar a la gente. Por muchos años trabajé en publicidad, primero como creativa, luego en producción de comerciales de televisión tratando de desarrollar más profesionalmente las tareas de casting y vestuario. Igual me gusta mucho hacer otras cosas: viajar, cocinar para los demás, asombrarme ante lo desconocido, besar y abrazar a quienes amo, ver crecer a mi hijo y a mis sobrinos y sobrinas, disfrutar del placer de la tertulia, ver películas, escuchar música… Tengo junto a mis hermanos un restaurante en la montaña, hace un tiempo intenté desarrollar otro en San José y tuve que cerrarlo cuando mi esposo se enfermó y las cuentas de tan rojas se pusieron moradas. Allí conocí a mucha gente y organicé unas memorables noches de música y poesía que tuvieron momentos muy hermosos.

Muchas cosas estudié y de nada me gradué oficialmente: comunicación, publicidad, filosofía, filología, sociología,fotografía…y no hay día que no aprenda algo nuevo buceando por los mares de internet, en los periódicos, en los libros, en las revistas y en las conversaciones con la gente que se topa conmigo.
Este año coordiné junto al Centro Costarricense de Producción Cinematográfica un taller de desarrollo de la creatividad en fotografía que llamé “Creer para ver, Ver para Creer” que contó con una nutrida y entusiasta participación de gente maravillosa que me enseñó muchas cosas y me dio mucho. Espero repetir la experiencia en agosto, cuando abriremos el segundo taller.

Todo ha ido en ese sentido. Solo que por mucho tiempo fui realmente tímida e insegura y entonces participaba yo poco del proceso, provocaba cosas pero me hacía a un lado para que otros y otras fueran protagonistas, lo que generaba en mi grandes conflictos, angustias e insatisfacciones que trataba de paliar con instrumentos equivocados. Hasta hace poco me atreví por primera vez a leer en público dos poemas de mi autoría, gracias a una cordial invitación de la Asociación Costarricense de Escritoras y el taller me enseñó que sí podía compartir algo de lo que sé con la gente.

Acabo de inaugurar también un sitio personal que está ubicado en http://juliaardon.blogspot.com , donde coloco constantemente algo de mis trabajos, algunas cosas que me interesan, etc.
Conforme me he ido haciendo mayor he ido adquiriendo madurez, experiencia…y la verdad he aprendido poco a poco a rodearme de gente buena y valiosa que me ha impulsado y estimulado tanto, que ahora que he podido concretar este sueño de poder mostrar este trabajo y que recibo tanto mensaje y comentario positivo me siento pasando por un buen momento y estoy muy agradecida.

Sigo intentando amarme y respetarme como soy. He aprendido a recibir la ayuda, apoyo, alivio y amor que se me entrega con generosidad. Me sé bella en muchos aspectos y no me acongoja ya tanto saberme fea ( horrorosa!) en otros.

Aprendizaje que no acaba

Trato de seguir aprendiendo el difícil arte de dar sin esperar y me he dado cuenta que quiero pasar por el mundo amando a los demás, amándome a mi misma, aportando desde una propuesta positiva, entusiasta, esperanzadora. No me interesa más ya solo ver la paja en el ojo ajeno o denunciar los errores ajenos. Eso lo hice en el pasado pero siento que la etapa ya pasó.

Quiero contribuir en al construcción de un mundo mejor haciendo lo que pueda desde mi entorno personal inmediato. Nada me haría más felíz que lograr ser recordada como una mujer que creía en la bondad humana, en el amor, en la solidaridad y en la esperanza y haber apostado siempre por eso.
Tengo mucho que vivir por delante. Solo espero saber elegir de aquí en adelante a la gente correcta para que me acompañe en cada proceso y ser buena compañía para quienes quiero acompañar.

Me siento orgullosa de mi Padre (Sergio Erick) y de mi Madre (Gennie). Sé que al igual que mis hermanos y hermanas soy fruto de un amor largo, intenso , apasionado y verdadero. Estoy segura de que eso me marcó. Mis mejores recuerdos de infancia son el ejemplo de una pareja enamorada y enamorada del sueño de un mundo mejor para toda la humanidad.
Tengo en mi vida un tesoro precioso que es mi familia, ahora ampliada con la nueva esposa de mi papá ( Xinia) , Cipriano ( mi hermano menor, hijo de ambos) e Ileana ( hermana por parte de padre también), al igual que mis queridos hermanos-cuñados ( Maco, Agnes , Patricia y Tapado) y dentro de ella incluyo a los amigos y amigas, que son la familia que el tiempo nos enseña a escoger. Sé que con ella puedo contar y ese regalo sagrado quiero disfrutarlo lo más que pueda por el tiempo que me quede por delante, que estoy segura no culminará con el día en que tenga que enfrentar eso que llamamos muerte y que para mi será solo el tránsito a otra manera de permanecer.

Julia Ardón
San José, 27 de enero de 2005

última actualización: 1 de agosto del 2005




EL SALON DE BELLEZA
Colección de Retratos de Mujeres
Fotografías y edición: Julia Ardón
Costa Rica, 2005
Prohibida la reproducción
total o parcial
juliaa@racsa.co.cr
Tel: ( 506) 253-0607